Tras largos años de lucha
constante por un planeta recién descubierto, la raza humana se ha envuelto en
lo que siempre ha sido una constante: la guerra.
Han sido años muy desgastantes
donde ambos bandos han mostrado lo mejor de lo mejor, los humanos con su tecnología
de punta luchan contra otra tecnología que los doblega en su totalidad, pero un
par de guerreros humanos se hacen gala de valentía junto a un grupo selecto que
luchan de maneras nunca antes vistas.
Aquellos humanos que se
distinguen en el campo de batalla se hacen llamar Celestiales y solo son dos:
Racks y Lynn acompañados por otro grupo elite militar liderados por el capitán
Octavio Valvidez, el teniente segundo Charles Macland, una bella y muy
estilizada extraterrestre de la raza de los Alkuan: Mayre Monchaveth, y la
teniente segundo Alexa Zoir experta en estrategia militar, y luce su gran
talento a la hora de disparar.
Aquella guerra que lleva más
de 3 años en lucha se debía al conflicto mismo de los humanos por tener un
nuevo planeta hogar, este un planeta gigante con recursos infinitos y ambiente
ideal para la vida humana había sido protegido por una raza especial de
extraterrestres liderados por un tirano de gran poder: Faylon, quien quería ese
planeta para consigo y sus intereses oscuros, poniendo a su población a la mano
bajo palabras de chantajes y miedo en contra de la humanidad luchando una
guerra que no es la suya.
Lynn una de las campeonas de
la humanidad está lista para entrar en combate final contra Faylon solo
necesita un poco más de cobertura de las fuerzas militares y aéreas humanas
para poder llegar al templo donde habita este y manda sus fuerzas.
A su lado Alex Zoir, una
humana que se ha convertido para Lynn en una hermana de armas, una bella
compañía y algo más que eso una confidente en su totalidad. Ella Alexa escolta
fielmente cada paso de Lynn por entre el campo de batalla eliminando cualquier
escoyo que se presente, mientras Lynn lidera la cabeza yendo al frente haciendo
gala de su elegancia con la espada y sus movimientos poéticos de artes
marciales venciendo a uno o a miles de oponentes a la vez mientras se abre
brecha para llegar a la gran pirámide central, fuente de todo poder del malvado
Faylon.
Otro de los grandes guerreros
humanos: Racks, se encontraba perdido desde hace un par de años. No se sabe
ningún rastro de su paradero, mientras Lynn en su corazón guarda la esperanza
continua de volver a verlo y ambos poder recorrer el camino celestial y
encontrar la paz que tanto la humanidad necesita.
Mientras tanto Alexa se
convierte en ese apoyo fiel para Lynn, y Lynn a su vez para ella y el resto del
equipo, y fuerza constante para aquellos que en silencio combaten.
Lynn y Alexa ya habían
recorrido muchos caminos de batalla, una la más importante dentro de la vida de
Lynn, fue el enseñar el secreto del amor, de ese amor eterno y constante que
perdura a través del tiempo y no deja perder la fe en la humanidad que alguna
vez Lynn había perdido.
Alexa había sido el apoyo
moral de Lynn durante todo este proceso, Lynn por su parte se sentía bien
recibida haciéndola parte de su círculo cerrado de muy pocas personas. Alexa
había alcanzado a llegar a ser algo más dentro de ese círculo de Lynn, se había
convertido en la compañera perfecta que sin poseer un talento místico fuera de
lo común era una habilidosa guerrera que con tan solo su inteligencia y dos
amaras de fuego de alto calibre había hecho magia dentro de los campos de
guerra.
Sus historias han sido muchas,
se han hecho varias dentro de los diferentes grupos militares y políticos
humanos, y también de cierta manera en las mentes enemigas creando sin fin de
imágenes y actos titánicos que causan conmoción con tal solo pronunciar ambos
nombres juntos.
Esta vez era la batalla final,
la que daría ya la victoria a alguno de los lados en conflicto, se
desarrollaría en el planeta Faylones, en territorio totalmente hostil.
Ya en meses pasados antes de
la esta gran batalla por venir, tanto Alexa como Lynn acompañadas por Charles
Macland habían estado haciendo inteligencia.
Lynn por su parte quería
involucrarse con los seres que habitaban gran ciudad.
Una ciudad en mitad de un
verdadero elixir cósmico planetario, una ciudad amurallada por grandes cumbres
de arena, por un lado, por el otro una selva tropical que se amalgama entre
ramas y charcos de gran profundidad sin contar la flora extraña y seres
grotescos fielmente adaptados para ambos terrenos. Una ciudad construida en
roca y un extraño cristal que asemeja al cuarzo que decora muchas de las
construcciones. Estas a su vez con una arquitectura hibrida entre pirámides de
gran lujo, siendo la más potente una central rodeada por cuatro obeliscos que
apuntan al infinito de los cielos y una serie de pequeños templos que moldean
estas. Las demás construcciones se asemejan a pabellones aztecas y grandes
avenidas egipcias.
Aquel planeta y su oxigeno era
de gran manera toxico para los humanos, no por la contaminación, sino por tan
grandes grados de oxígeno puro concentrados en cantidades exorbitantes que
harían a un organismo no entrenado estallar desde adentro con tal solo una
inhalación. Así que tanto Alexa como Charles llevaban equipo ajustado para el
terreno que hacía que este fuera un poco más llevadero, mientras Lynn con sus
increíbles habilidades no le molestaba para nada.
Lynn en su búsqueda constante
con los pobladores encontró muchas cosas, entre ellas a la antigua heredera del
reino Faylones, una joven Faylonesa de gran brillo representante de la raza,
que son humanoides en sí, pero su cuerpo alargado muy delgados de grandes
hombros y en las hembras de grandes caderas, pero con costillas metidas hacia
el área abdominal, piernas y brazos alargados igualmente sus cabezas casi en
forma triangular con sus ojos en forma de avellana con pequeños surcos gatunos
y orejas puntiagudas. Nariz fina con sus orificios nasales muy pequeños al
igual que una boca pulida. En algunos machos e esta raza se distinguen barbas
bien llevadas en trenzas que adornan con pequeñas piedrecitas de colores muy
vividos y prendas delgadas entre camisones y cintos con tirones de tela muy
largos para ambos sexos, diferenciados por alguno que otro pantalón abombado y
amarrados en la mitad de sus gemelos para darle paso a sandalias o botas de un
cuero sintético, algo llamativo por su especial color dentro del negro de sus
propiedades.
También dentro de las hembras
se nota una gran cantidad de joyas que llevan en sus zarcillos y collares
ceremoniales dentro de las mujeres que ya tienen pareja, siendo este una
especie de collar en forma de tubo de rodea todo el cuello alargado de estos
seres, y una especie de inscripción dentro del collar, como una señal de que la
hembra está emparentada con algún macho.
Lynn descubre todo ello y lo
data de forma muy precisa, pero su objetivo era otro, y ya lo había encontrado,
aquella niña que decía ser la heredera real del trono faylones le había llamado
la atención por su gran franqueza al decirlo, además Lynn no había notado
ningún rastro energético de mentiras en ella.
Aquella pequeña de la raza
Faylones se hacía llamar Kiara DerMick, siendo su apellido el nombre que habían
recibido los reyes anteriores a Faylon que llevaba reinando dentro de esas
tierras hacia milenios, Kiara sería la numero cincuenta en la línea real sin
ver el trono.
Sus antepasados le habían
contado que solo guardaban la estirpe para un día en el que el pueblo se
pudiera sublevar y quitarle el mandato vil a Faylon quien había tomado su
nombre de aquella raza que no era malvada.
Kiara también le conto a Lynn
que aquel rey falso utilizaba un extraño conjuro que hacía a quien le mirara
doblegar su voluntad haciendo lo que él pidiera, así fuera morir, o
sacrificarse por él.
Así él había logrado dominar
las clases dominantes de aquella raza, apoderándose del núcleo militar,
burocrático y luego de la corona, matando a grandes masas de fayloneses que no
caían bajo su encanto por tener una fuerza de voluntad digna y profunda.
La batalla por ese poder no
duro mucho, cuenta Kiara, fue cuestión de un par de semanas y Set como se le
conocía antes de darse su actual nombre se apoderaría de todo el planeta, con
tan solo mover su boca y mostrar su gran poder hechicero según los ojos de
Kiara y su pueblo rebelde.
Kiara poseía una pequeña
fracción de su gente a favor, ya que los demás no hacían nada por el miedo
mismo a que los escuchara Faylon que después se proclamaría Dios absoluto, y
que todo lo podía ver y oír, y si bien Kiara estaba en contra total y muchos de
sus subordinados también contaban con verdad los hechos que habían causado tal
mito. Igualmente, Kiara también había visto ciertos lugares donde el poder
omnipotente que decía tener Faylon no llegaba, haciendo dudar a Lynn de tan
increíbles poderes.
Lynn antes de ir a este
planeta había escuchado de aquel personaje de boca de su maestro Simplef quien
había sido también maestro de Set o mejor Faylon como es conocido ahora.
Simplef contaba muchas
anécdotas de él, siendo este el mejor discípulo antes de Lynn, quien lograba
con gran intrepidez hazañas inimaginables como el mover de montañas o cambiar
el curso total de océanos celestiales, también se cuenta que pudo invertir el
movimiento de una estrella pulsar. Por alguna razón este fue mandado como
diligente burocrático a los albores de la civilización egipcia en la tierra,
enamorándose fuertemente de otra enviada del planeta celestial… Nerfer, ella
una gran guerrera, maestra de la lanza y el báculo. de una raza antes
predomínate y madre de la civilización humana, los Mintakianos, que vivian en
un planeta similar, hermano de la tierra en la constelación de Orión en la
estrella Mintaka, de ahí su nombre.
Mas ella vivía enamorada de
otro de sus coterráneos planetarios, este sería conocido en las escrituras
antiguas como Osiris, quien en aquellos años milenarios enseñaba a los humanos
burdos e ignorantes de todo el arte exquisito de la cosecha, la arquitectura y
demás artes que en el planeta Mintaka eran adorados y bendecidos.
Fue extraño como el corazón de
Set se fue convirtiendo paso a paso en un corazón de mortal envidioso,
llenándose de dolor, y a su vez trayendo a su imaginación actos horrendos y
despreciables… Set llevo a cabo uno por uno de cada acto, dominando la parte
sur de lo que se conoce como el alto Egipto, creando un ejército de
antediluvianos y seres oscuros traídos de cuanto sin fin de rincón de la
galaxia.
La guerra estallo, y cuanto
menos se pensó Set estaba en frente de Nerfer y Osiris, destruyendo todo a su
paso, la gran capital había quedado en despojos humeantes y chsipas que
explotaban por doquier, mientras aquellos seres oscuros despedazaban y
descuartizaban a cuanto guerrero humano se les cruzaba. Osiris había sido
ingenuo, creía que la fuerza humana había despertado, pero no, los humanos eran
aun estúpidos e incrédulos en la fe, no podrían desarrollar poderes celestiales
tan pronto, la maldición de su creador aun era fuerte en ellos, Osiris moria
por su fe en la humanidad y el sacrificio de vida por su amada eterna Nerfer.
Luego de allí nació la leyenda
del desmembramiento de Osiris por Set, repartiendo sus pedazos por los cuatro
puntos cardinales del planeta tierra, que en verdad fue así.
Mientras tanto Nerfer en el
silencio, y escondida de Set recuperaba los despojos fúnebres para después
escapar a Mintaka, de allí no se sabe más, pues de cierto se sabe que ella
nunca llegaría a su planeta, pero tampoco se sabe si vivió o murió.
Mientras tanto Set haría la
primera época oscura de la humanidad, tiranía y demás formas de gobernar
extremas y malditas, poniendo al ser humano nuevo e inexperto como esclavos
contantes sin ningún tipo de reparos de bondad y enseñándoles la otra parte de
su espíritu. La maldición del odiar, de matar a sus congéneres por poder, a
enseñarles la envidia y el quererlo todo solo por el mero hecho de quererlo,
arrebatarlo de su prójimo.
Set se deleitaba en medio de
tal horrendo paisaje, se sentía feliz, mientras violaba a las mujeres teniendo
sin fin de concubinas que pasaban por tremendos desafíos que algunas no
soportaban y las llevaba al suicidio, mientras Set tomaba sus cuerpos desechos
los desollaba, luego tomaba sus entrañas y se bañaba en ellos con una sonrisa fuertemente
escuchada por cada rincón del palacio y de la capital.
Así fue durante un periodo muy
largo de la historia, lleno de todo lo oscuro y maldito que pueda haber. Las
historias llegaron hasta el planeta divino, en otra frontera dimensional donde
habita los seres alados, los ángeles de la antigüedad y dioses que tanto la
humanidad y otros seres galácticos hablaban en sus leyendas, filosofías y
religiones.
En aquel entonces su líder un
antaño maestro desde los principios de la creación; Fyre, tomo cartas en el
asunto, ya que un hijo de la creación misma como lo era Faylon había tomado un
camino totalmente incierto guiado por la mano de lo maléfico y sin sentido
alguno.
Envio dos guerreros
celestiales, armados de coraje y de una fuerza inmensa, viva de lo bueno del
cosmos a combatir contra Faylon.
Aquellos quereros combatieron
durante algunos años contra Faylon hasta que lo obligaron a retirarse del
planeta tierra y volvería la paz. Aquellos dos guerreros: Saifon y Miralla
establecieron un gobierno netamente humano, advirtiendo que esta familia sería
la única en reinar, así que decidieron escoger por la fuerza de su sangre, el
coraje, honestidad y siempre la virtud de lo espiritual y el amor al prójimo y
a su medio.
Escogieron una familia que
reinaría por muchos milenios, más aquellos sabios guerreros a pesar de sus
dones no advirtieron la semilla que el malvado Faylon había sembrado en
aquellos primerizos humanos y las guerras estallaron y siempre han sido la
constante de la raza humana.
Ahora Faylon había sido de
nuevo encontrado, y esta vez seria erradicado del universo, no había perdón
para el ya, aquel planeta había sufrido por el derramamiento de sus obras y el
proceso mismo que se vivió en la tierra se vivía en aquel planeta, con
diferentes seres, pero la misma forma de gobernar y sus métodos se habían
convertido aún más oscuros.
El equipo de inteligencia
liderado por Alexa Zoir ya había encontrado puntos clave dentro de la ciudad.
Unos obeliscos montados por toda la ciudad en puntos clave que hacia una
muralla antiaérea invisible de una extraña energía que reflejaba cualquier
ataque. Lo único realmente inexplicable era la forma de trabajar de estos
monumentos, ya que Alexa y el mismo Charles por más que buscaran no encontraban
un cable o algún aparatejo tecnológico que activara este mecanismo de defensa y
ataque....
continuara....